
Un ataque masivo de Estados Unidos contra Irán: ¿desmantelar su programa nuclear o iniciar un peligroso juego que podría desembocar en una guerra civil?
De la "preparación" a la Operación Furia Épica
Lukas Nosek, en el canal The Lukas IV, describe cómo los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán han evolucionado desde ataques aéreos limitados hasta una operación masiva.
Según él, las acciones anteriores, como las operaciones con nombres en clave como Twinning Lion o Midnight Hammer, tenían las siguientes características:
- Eran intervenciones a corto plazo y relativamente limitadas,
- no se desplegaron muchas fuerzas (el propio Israel no tiene esa capacidad, y Estados Unidos no la utilizó en su totalidad en ese momento),
- el objetivo principal era debilitar las defensas aéreas y retrasar el programa nuclear de Irán,
- los ataques se dirigieron a instalaciones de almacenamiento de uranio y otras instalaciones.
Nosek señala que la destrucción de las instalaciones de almacenamiento de uranio por sí sola tiene una eficacia militar limitada. El uranio es un metal: se rompe, se daña, parte de él se funde, pero sigue siendo esencialmente utilizable. Siguiendo esta lógica, Irán puede:
- Asegurar la zona,
- utilizar detectores de metales y radiación para recoger el material de nuevo,
- y reanudar el programa nuclear después de un tiempo (aunque con centrifugadoras y tecnología dañadas).
Por lo tanto, según Nosek, estas incursiones no condujeron a la destrucción del programa ni al derrocamiento del régimen, sino que tuvieron otros efectos:
- deslegitimaron el régimen a los ojos de parte de la población,
- demostraron que el liderazgo iraní era incapaz de defender eficazmente el país,
- dieron a la población "esperanza" de que el régimen podría no ser indestructible.
Furia Épica: el auge masivo del poder estadounidense
Según Lukáš Nosek, la operación actual, Furia Épica, es fundamentalmente diferente en alcance y ambición.
Las características mencionadas anteriormente de la intervención actual son:
- Involucra dos portaaviones y cientos de aviones,
- es una operación extremadamente costosa, que cuesta millones de dólares,
- la escala es mucho mayor que las operaciones anteriores.
El objetivo declarado esta vez es:
- "decapitar" el programa nuclear de Irán, es decir, asestarle un golpe que le impida continuar en su forma actual,
- según las declaraciones de Estados Unidos y la retórica de Donald Trump, y "derrocar el régimen".
Pero es este último punto el que Nosek identifica como una posible estrategia de propaganda:
- hablar de la libertad iraní, la brutalidad del régimen, las ejecuciones, la opresión de las mujeres y el apoyo al terrorismo es una forma eficaz de obtener apoyo público para el ataque,
- pero en realidad, el objetivo principal y único puede ser destruir el programa nuclear,
- el "derrocamiento del régimen" puede ser demasiado arriesgado desde una perspectiva de seguridad y geopolítica y puede que no sea uno de los resultados previstos.
Nosek, por lo tanto, distingue entre lo que se dice al público y lo que puede ser el objetivo estratégico real, y considera que la destrucción de las capacidades nucleares, y no la inducción deliberada del colapso del régimen, es el objetivo clave.
Petróleo, el Estrecho de Ormuz y Moscú: la primera oleada de repercusiones
Uno de los efectos más inmediatos del conflicto, según Lukáš Nosek, es lo que está sucediendo en el Estrecho de Ormuz y el precio del petróleo.
Posibles medidas de Irán:
- cerrar el Estrecho de Ormuz, uno de los centros energéticos más importantes del mundo,
- ataques contra objetivos en el Golfo Pérsico (Bahréin, Abu Dabi y otros lugares),
- crear inestabilidad en la región, donde fluye gran parte del suministro mundial de petróleo.
Impactos previstos en el petróleo, según Nosek:
- Un choque a corto plazo podría provocar un aumento de los precios de hasta el 40%,
- una vez que la situación se calme y se establezca un comercio más racional, el efecto podría rondar el 15%**,
- pero incluso un aumento del 15% es significativo: encarecerá el combustible y se reflejará en las economías.
Al mismo tiempo, Nosek señala el mayor impacto en Rusia:
- Los altos precios mundiales del petróleo benefician a Moscú,
- el presupuesto de Rusia, según dice, está "sufriendo" debido a los bajos precios del petróleo de los Urales,
- el aumento de los precios mundiales está elevando el precio del petróleo ruso, aunque puede estar parcialmente limitado por las sanciones,
- lo que significa más dinero para el régimen ruso y una señal desagradable para Ucrania y Europa, ya que Rusia podría intensificar su financiación de la guerra.
Lukas Nosek también señala que el ataque se programó para el fin de semana, cuando los mercados están cerrados. Según él, esta fue la intención de Donald Trump:
- Evitar un choque de precios inmediato,
- dar tiempo a los mercados para que reaccionen el lunes con más información y menos pánico.
Misiles, drones y Ramadán: la respuesta iraní
Según Nosek, Irán está respondiendo con una combinación de medidas militares y psicológicas.
Cohetes y drones
Irán tiene miles de misiles y drones. Estos están dirigidos a:
- bases estadounidenses,
- Israel,
- otros objetivos en la región.
El balance hasta ahora, tal como lo describe Nosek:
- hay informes de explosiones, columnas de humo, impactos de objetos,
- se están causando daños, pero aún no se han producido ataques efectivos que detengan la ofensiva estadounidense,
- los ataques están aumentando las tensiones y contribuyendo a la incertidumbre.
El simbolismo del Ramadán
Además, el conflicto tiene lugar durante el Ramadán, lo que tiene un impacto en la percepción de la situación en el mundo musulmán:
- los ataques durante las festividades religiosas molestan a parte de la población de la región,
- según Nosek, esto "enerva" a los aliados estadounidenses locales porque sienten que sus festividades están siendo interrumpidas,
- por lo que él mismo esperaba que el ataque se produjera después del Ramadán, alrededor de mediados o finales de marzo, pero al final no hubo tal retraso.
Insurgencia, guerra civil y material nuclear
Una parte crucial del comentario de Lukáš Nosek está dedicada a la cuestión de qué significaría un derrocamiento real del régimen en Irán y qué riesgos implica.
Desafíos para la insurrección
Desde el exilio, se hacen llamamientos a que los iraníes tomen el control de su país. Nosek menciona, por ejemplo:
- la declaración de Pahlavi desde Estados Unidos, en la que insta a los iraníes a aprovechar los ataques estadounidenses y levantarse contra el régimen.
Pero Nosek dice que mucho depende del estado de ánimo de la sociedad iraní después de las protestas anteriores, que fueron reprimidas con dureza:
- si prevalece el miedo, la gente puede percibir los ataques estadounidenses más como una interferencia y temerosa apoyar al régimen,
- si prevalece la ira y la frustración, algunos sectores de la población pueden inclinarse hacia la resistencia abierta.
Advierte que la gente asustada tiende a reaccionar de forma sumisa: compara esto con un sector de la sociedad checa que, bajo la presión del miedo, pide que se retroceda ante el agresor (en analogía con la situación actual).
Riesgos de la inestabilidad
Por lo tanto, Nosek subraya la necesidad de que todos tengan claro qué objetivo debe perseguir realmente Occidente y qué nivel de riesgo está dispuesto a aceptar.
Resumen final
En un vídeo del canal The Lukas IV, Lukas Nosek analiza el masivo ataque estadounidense contra Irán como una intervención que difiere significativamente de las operaciones limitadas anteriores. En su opinión, la Operación Furia Épica tiene como objetivo principal destruir el programa nuclear de Irán, mientras que la retórica sobre el derrocamiento del régimen puede ser en gran medida una estrategia de propaganda para el público nacional e internacional.
Al mismo tiempo, sin embargo, advierte que cualquier movimiento hacia una guerra civil en Irán plantea altos riesgos para la seguridad: desde el aumento de los precios del petróleo y el fortalecimiento de Rusia, hasta la inestabilidad generalizada en la región y la posibilidad de que el material radiactivo caiga en manos de terroristas. A la luz de esto, la cuestión de "destruir el régimen a cualquier precio" se convierte en un dilema mucho más complejo, en el que no está claro que el colapso del actual régimen teocrático signifique automáticamente un mundo más seguro.
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